En el viaje del héroe de los mitos y los cuentos, algo ocurre en un reino. El Gobernante suele enfermar o bien no cuida de su reino, y una persona emprende un viaje, lleno de retos y obstáculos, para buscar un objeto sagrado o algo en sí mismo que le permitirá restaurar el bienestar del reino a través de la sanación o la sustitución del Gobernante.

Estas historias conectan con la historia humana y su modo de vida. Podemos sentir la llamada a nuestras travesías cuando sentimos la necesidad de cambio en algún aspecto de nuestra vida, cuando no nos sentimos ya a gusto con lo que anteriormente nos agradaba, cuando tomamos decisiones importantes, cuando abordamos nuevos retos, o cuando tenemos problemas o patologías en consecuencia de haber negado las llamadas anteriores.

Somos héroes y heroínas cuando vamos en busca de nosotros mismos, de una nueva verdad o don, de conocernos un poco más, y tenemos la valentía de actuar siendo fiel a aquello que nos encontramos en ese camino y nos permitimos expresarlo en nuestro entorno. A través de lo que el héroe y la heroína encuentra en su travesía no sólo cambian él o ella sino también el reino que les rodea, dando lugar a una transformación de su entorno.

Es por ello que cuando hay alguien que no consigue empoderarse, que no descubre sus verdades o que no se conecta consigo mismo, no sólo pierde él, sino que es una pérdida colectiva ya que no enriquecerá nuestro reino. Cuando nos falta el valor de emprender nuestras travesías no sólo creamos un vacío en nosotros mismos sino también en los demás.

Tal y como nos enseña la sabiduría de los cuentos y los mitos, sólo podemos vivir grandes vidas si estamos dispuestos a crecer, a ir hacia lo desconocido y en el proceso abandonamos la impotencia y el miedo y nos hacemos responsables de nuestras vidas.